jueves, 30 de septiembre de 2010

La Empresa Llamada Estado



En los últimos días, el tema más recurrente en la televisión ha sido la huelga, algo que me parece correcto; porque la gente ha de estar informada; pero, aparte de la evidente manipulación de medios al mas puro estilo “Ciudadano Kane” en cuanto a los piquetes, y sus infernales métodos de tortura salidos de “la divina comedia” de Dante, hacia los esquiroles que “libre y democráticamente van a su puesto de trabajo”; pero que libremente cuando haya contrarreforma van a poner todos la mano, ninguno renunciará a las mejoras a pesar de no haber apoyado la huelga. Lo que me parece un poco sospechoso es que a todas y cada una de las cadenas de televisión que vi durante estos días se les pasó por alto los atropellos y las amenazas de los empresarios; tales como descontar 200 euros de sueldo por faltar ese especifico día, amenazar con despedir al trabajador que hiciera huelga, en algunos casos incluso llamando a los padres de sus empleados mas jóvenes, y un largísimo, etcétera del cual solo pretendía hacer una pequeña mención, porque no es el tema que quiero mencionar.

Dada la seriedad de la situación, todas las cadenas televisivas hablaron sobre la crisis, sobre lo que supondrá la reforma para la economía española, y todo programa mañanero o de sobremesa que se preciase, llevaba uno o varios economistas que hablaban sobre déficit, superávit, y trescientos mil términos, todos muy técnicos, de economía, que eran correctísimos; pero a mi parecer todos y cada uno olvidaban un pequeño matiz, y es que no estaban hablando sobre una o un conjunto de empresas que puede ser o dejar de ser rentables, sino que estaban hablando de un país, donde no habitan máquinas y donde se presupone que no hay que buscar rentabilidad, ni ganancias, sino que está habitado por personas, unas con mas recursos y otras con menos, y que se supone que ha de buscar el concepto ya olvidado de “bienestar social”; que no es solo dejar que la gente se vaya de fiesta, o que se vaya a ver los toros; sino de, a los mas desfavorecidos, darles como mínimo una estabilidad; ya que los mas adinerados no tienen muchos problemas con ese tema.

La estabilidad social de los señores economistas parece basarse simple y exclusivamente en que el gobierno, los empresarios y los banqueros sigan teniendo ganancias nos cueste los derechos que nos cueste; y esto nos lo intentan vender unas personas que estudian la mejor forma de hacerse rico, en resumidas cuentas, y nadie se da cuenta que ellos siguen siendo pobres; o son muy caritativos y quieren que los demás se hagan ricos excepto ellos, o nos están vendiendo la moto a todos, me parece a mi, aunque como digo, ese no es el tema.

La estabilidad social es muchísimo mas simple que todo eso, la estabilidad social se basa en que un hombre de clase social baja, media-baja o incluso media-alta, sepa que, aunque le echen de su trabajo, va a tener dinero suficiente para vivir dignamente; y esto incluye comer, pagar una vivienda digna; exclúyanse de ésa definición las de treinta metros cuadrados, y poder, como mínimo, respirar tranquilamente; no creo que nadie incluya entre sus cosas básicas un Ferrari, y creo que nadie lo esta haciendo.

Ésa estabilidad, señores economistas, hace simple y llanamente que los trabajadores se aventuren a consumir, que es el propósito de toda empresa si no me equivoco, que la gente consuma su producto, porque, si tienen la seguridad de que el mes que viene, si les despiden, no se van a quedar sin dinero, se aventurarán a comprar una casa, a pesar de la crisis inmobiliaria; que por cierto me parece justo decir que ellos tuvieron mucha culpa por mostrarlo como un negocio lucrativo y con futuro cuando no lo era y la propia historia lo decía, si no, hagan un esfuerzo por recordar las causas del crack del 29; estos consumidores seguros se aventurarán a comprar coches e incluso a montar sus propios negocios, lo cual supone una grandísima inyección al país.

Sin embargo, los señores economistas, el único consejo que supieron dar, y que han justificado contra viento y marea era el abaratamiento del despido, la bajada de salarios y el recorte de derechos en el puesto de trabajo con la simple excusa de pérdidas; pero no la pérdida en el sentido de hoy he ganado menos que ayer, sino una nueva definición de la palabra que han inventado estos señores que dice que en el momento que hoy gane exactamente lo mismo que ayer, ya se puede considerar una pérdida porque no estoy creciendo y ganando lo que quiero.

Éstos economistas, que todos sabemos que hablaron en beneficio del estado y no sólo de los empresarios; que al fin y al cabo son los que le pagan; no tuvieron en cuenta que eso lo único que provoca es que el trabajador tenga miedo de ser despedido, y no consuma y que el banquero no conceda hipotecas porque ése trabajador gana poco y no tiene seguridad en su trabajo, porque entre otras cosas, una de las palabras que han desaparecido en materia de empleo es la palabra “fijo” en cambio han aparecido nuevos términos como “indefinido” o “obra y servicio” que son las maneras técnicas de decir “desamparado” o “sin derechos”

No hace falta ser de izquierdas, ni de derechas, ni de centro, para darse cuenta que la reforma “economizada” para que el país tenga sus cuentas limpias, solo arremete sobre nuestros propios intereses; y solo hay que ser un poco humano para darse cuenta que todos tenemos un amigo o un conocido, o conocida; que es albañil, camionero o limpiadora y que esta persona, a partir de ahora va a tener que seguir descargando sacos de cemento o arrodillándose para limpiar esa esquina tan difícil de llegar con 66 y 67 años, casi 70, no nos olvidemos. Y que si les echan hoy, no van a ver parte de un dinero que hasta ayer era suyo y nadie lo dudaba; y que para mas colmo va a tener que pagar el una parte de su bolsillo.

Muchos dirán que me voy a casos extremos y que todo es según convenios de cada sector, pero no me imagino yo al director de un banco jubilándose a los 67 y al albañil jubilándose a los 55 o a los 60. Y todo esto, con suerte de cobrar algo por haber trabajado los últimos 20 años, porque de la tasa de desempleo entre los mayores de 40 nadie la menciona por ningún lado.

Los recortes de derechos no tienen justificación en ninguna circunstancia, porque se supone que el bienestar se consigue con el progreso, y al fin y al cabo el único que sufre todo es el trabajador; pero ojo, trabajador en contraposición a gran empresario, que muchos autónomos se creen empresarios y no lo son; y hoy a lo mejor no nos toca a nosotros, pero mañana quizás te toque, o a nuestro hermano, nuestra mujer, nuestro padre o nuestro hijo, y esos empresarios a los que ayudamos a formar su colchón de dinero recortando nuestros derechos, no nos lo van a prestar cuando nos despidan.